CRISIS EMOCIONAL COMIENZO BACHILLERATO
Cuando mi hijo acabó la enseñanza secundaria comenzó bachillerato. Tuvo que elegir rama de especialidad y tuvimos una crisis emocional por ello.
El tenía claro que de carrera quería hacer económicas o educación física. Son las 2 que mas le gustaban. Para hacer esas carreras era mejor el itinerario de sociales en bachillerato. También se podía hacer por el itinerario de ciencias pero es mas exigente y como el tiene que dedicar 1 hora y media a rehabilitación todos los días no podría estudiar tanto como otros niños.
Al final el tener que hacer rehabilitación todos los días condiciona la vida de nuestros hijos en todos los sentidos, pero es lo que les ha tocado vivir.
Si hubiese querido ser ingeniero o médico pues no tendría mas remedio que hacer el itinerario de ciencias y ya hubiésemos visto como apañarnos.
Pero en el caso de mi hijo tenía claro la carrera que quería hacer y lo lógico y racional era hacer el itinerario de sociales.
Aún con todos estos argumentos racionales mi hijo tuvo una crisis emocional una tarde cuando tenía que tomar la decisión. Dijo que el no quería ir a sociales y que quería ir a ciencias.
Estuvimos desde las 8 de la tarde hasta las 4 de la madrugada con esta crisis. Discusiones, lloros, silencios, tiempos de descanso y reflexión, etc. Era una decisión importante que había que tomar.
Además yo intuía que había algo mas detrás de la decisión de mi hijo de querer hacer ciencias. Algo emocional. Y quería saber la razón verdadera por el bienestar emocional de mi hijo y por tomar la decisión correcta porque era una decisión importante que condicionaría los siguientes 2 años de nuestra vida.
Después de muchos lloros y mucho hablar, al final mi hijo confeso que tenía miedo de enfrentarse a una nueva clase en la que no conocía a casi ningún alumno. En ciencias estaban todo sus amigos y se sentía mas protegido.
Confesó que sus amigos ya conocían como era el, y en la asignatura de educación física que aún se imparte en primero de bachillerato, no se iban a reír de el si hacía algo mal. Ya sabían que era un poco descoordinado.
Al final eran miedos y complejos a que alguien de su nueva clase detectase la hemiparesia y se burlase de el. Miedo a lo desconocido. Miedo a no ser aceptado. Miedo a que alguien descubriese su secreto de la hemiparesia. Miedo a que chicas que no conocía se riesen de el, etc.
Mi hijo está físicamente muy bien, pero la realidad es que tiene hemiparesia y tiene sus miedos y complejos.
Tengo que felicitar y agradecer a mi hijo que confiase en mi para contarme sus secretos y sus miedos que hasta entonces no nos había dicho. Fue muy valiente. Es una persona muy valiente, con una energía especial.
También nos dijo que el año anterior su mejor amigo le dijo que una chica de clase le había preguntado que si le pasaba algo a él. Que había veces que en educación física estaba un poco descoordinado y contraía la mano en algún ejercicio con mucho esfuerzo. El amigo respondió a la chica que no sabía, pero le contó la anécdota a mi hijo.
También nos dijo que cuando juega al baloncesto sus amigos le notan algo.
Es cierto que si mi hijo juego al baloncesto o corre al 50% prácticamente no se le nota nada porque está relajado. Pero cuando da el 100% de intensidad fuerza al máximo y aparece la espasticidad en la mano que se contrae.
Eso lo hemos hablado y tiene que controlarlo. Pero es difícil que un niño esté continuamente concentrado y en algún momento de competitividad, de querer ganar un partido, de sacar mejor nota y correr mas, da el 80-90% y aparece la espasticidad.
Corriendo en educación física está mas controlado porque sabe que es mejor correr mas despacio y que no aparezcan patrones incorrectos que forzar mucho. Pero jugando con sus amigos es mas difícil controlarlo.
También nos dijo en esa crisis de esa noche que está cansado de tener que estar concentrado y controlado las 24 horas del día para controlar su espasticidad y que nadie le note nada.
Fue una noche larga, de mucho hablar, pero muy productiva porque salieron muchos miedos que es mejor que salgan para desahogarse y poder tratarlos.
Hablamos muchas horas sobre todos estos temas y al final llegó a la conclusión de que lo mejor y mas racional es que hiciese sociales y se enfrentase a sus miedos.
Cuando escribo este texto han pasado ya 2 meses del inicio de curso y justo esta semana hablaba con mi hijo sobre este tema y esta crisis. Ahora está muy bien, muy contento con su nueva clase y muy integrado. Nadie ha notado nada ni se ha reído de el y ha hecho nuevos amigos y también mantiene a sus amigos de antes de ciencias.
Todo esto proceso le ha servido de aprendizaje y para madurar. Es el proceso de la vida pero que nuestros hijos viven de manera acelerada. Se ha dado cuenta ahora de que la crisis emocional que vivió hace unos meses era desproporcionada, y de que esos miedo que tenía como que eran el fin del mundo no eran para tanto.
Una de las herramientas psicológicas que uso con mis hijos es aprender a relativizar. Les digo que si te imaginas todos los problemas que vas a tener en tus 80 años de vida (muerte de familiares, enfermedades, divorcios, etc), valores de 0 a 100 el problema que tienes actualmente.
En el momento de mi crisis mi hijo dio una puntuación a ese problema de 40 o 50, y sin embargo ahora pasado el tiempo le da una puntuación de 10. Es importante que se den cuenta de la relatividad de los problemas en función de las emociones de cada momento. La mente de los humanos funciona así y mas aún la de los adolescentes que están en una etapa de la vida con muchas hormonas y emociones.
También hay que decirles que lo que les está pasando es algo totalmente normal, pero que hay que aprender a vivir con ello y gestionarlo. Todo el mundo tiene crisis emocionales, miedos y emociones negativas en algún momento.
Mi hijo tiene una habilidad especial para detectar la energía de las personas y la suya propia. No es normal que un niño tenga esa habilidad. Incluso hay adultos que no la tienen. El siguiente paso una vez que ya sabe detectar su energía y sus momentos anímicos es aprender a gestionarlos y controlarlos. Aun es muy joven y tiene mucho tiempo para eso.
Esa habilidad que tiene le servirá para muchos aspectos de la vida: familia, pareja, trabajo, superar miedos e inseguridades, etc.